Al fin
Written by Arlequin on Julio 3, 2008Y al final llegó la recompensa, poco o nada merecida, pero qué cojones… Si Dios sonríe, no seré yo quien le diga que hoy no…
El aragonés errante.
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PD: Nunca muerdas la mano que te da de comer…
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Preguntas
Written by Arlequin on Julio 2, 2008Me quito los auriculares. Atrás quedan los gritos y entonaciones de filosofias varias, a los costados de mi nuca aparcan los ritmos sudorosos repletos de moralina de callejuela y garaje… Y mirando en derredor, sólo consigo vislumbrar una tenue y segura oscuridad, que poco a poco se aproxima a mi garganta, en búsqueda de lo que no obtendrá: respuestas.
¿Qué quieres? Qué ofreces. Que 21 gramos no es suficiente, y es bastante. Negociando, a golpe de tambor, vuelve que no te lo llevas todo.
Y otra vez, una vez más, te vas con la interrogación en el cielo, sin saber el porqué de absolutamente nada, y con el sentimiento de la estupidez abortada en los labios secos que murieron de tanto esperar.
Últimamente, en el mundo hay demasiadas preguntas sin respuesta.
El mundo es una mierda. Una mierda incompletamente injusta. El mundo es… Dios.
Formas de poesía
Written by Arlequin on Junio 30, 2008Y esque todo es susceptible de ser poetizado.
Y esque, ayer, el fútbol fue poesía en los pies de trovadores del deporte, cuya lírica fue al fin recompensada, haciendo sonreír a toda una peninsula gris…
El español Errante.

Odio gris
Written by Arlequin on Junio 28, 2008Nunca quise odiar tanto, cuando tanto significaba esto. Y ésto se disuelve en un vaso más.

Odio la gente ingente que recorren el mundo indiferentemente. Odio el odio, y odio por odiar. Odio la mentira, la hipocresía y demás frases lapidarias de típica escena vanguardista. Odio el rosa, lo que significa, y odio el fucsia fosforito de mis dudas. Odio la cosecha de la siembra eterna que regó la tormenta cada grano de arena. Odio la arena. Odio la simiente del récord mundial de pensamientos. Odio los borbotones inocuos de mi existencia, odiando la autocompasión de la automutilación por errar. Odio la vida como forma de vida por no ser capaz de tenerla. Odio los gritos en los enfermizos silencios que me dan aire. Odio todo esto, toda la oscuridad que rodea mis dedos, odio la sombra, sidosa y risueña que macabra me persigue como memorándum infernal. Odio mis pies, mis manos y mi corazón por no ser odiosos y repelentes. Me odio, y odio todo esto.
Odio la sensación de los torbellinos, el olor de tu pelo, la caricia de la compasión, la espalda de la vida, las vertebras de otro día, el bolígrafo gastado, el papel perdido…
Odio la flecha lanzada, la palabra dicha, la oportunidad perdida…
Odio lo que odio, y no sé por qué lo odio…
Odio al odio que me odia por odiar, sin saber ni lo que realmente odio cuando me estrello contra mis miedos.
Me odio por no saber odiar.
El aragonés errante.
Peines y conchas
Written by Arlequin on Junio 27, 2008Que tan sólo quiero acicalarme el pelo en el peine del viento,
que mirando al cielo todo es nada y ya está…
El aragonés Errante

Insert Coin
Written by Arlequin on Junio 24, 2008
Las ojeras contaban cuentos de las horas que se mantuvo en pie, contando las monedas que tiró en aquella Fontana di Trevi que soñaba conocer y que sin duda resplandecía en sus mapas de navegante.
-Va, vámonos, si son gilipolleces, no pasa nada, una tragaperras más.
-No tienes ni puta idea tio, si los Mayas podían predecir eclipses y conocer galaxias y su situación exacta sin nuestra tecnología, ¿Porqué no probar?
-Si claro, tambien te tragas que a los Mayas los ayudaban extraterrestres a construir sus pirámides, y que por eso conseguían efectos sonoros únicos y juegos de luces ingeniosos, ¿No? Tira maño, que has bebido demasiado y ya no sabes ni por dónde andas, que ésto es el Paseo de la Independencia chaval…
-Sólo si quieres que lo sea…
Pero ya no estaba allí. Otra vez ésa sonrisa, esa estúpida sonrisa de cuando todo va bien, de cuando nada es eterno, del te llamo mañana, del se me hizo tarde, como dijo aquél…
Y esque desde que se cayó boca arriba en la acera, había contado cuarentaysiete piernas, veintitantas estrellas, y un par de insultos, pero se la sudaba. El humo del cigarro hacía de tupido velo, y creyose divina luminiscencia donde divagar sobre la vanal existencia de sus huesos, y de dónde caerían muertos. Si alguien los sujetaria al caer. Si se lo comerían las lombrices, o huirían de sus fechorias. Héroe o villano.
Cara o cruz.
El aragonés Errante.
C’est la vie
Written by Arlequin on Junio 21, 2008Dos. O más. O menos. Una canción. Un remite, una posdata, un pronto, mejor tarde. Un par de huellas, una al derecho y otra del revés. Y en medio no corre el aire. Un velero dentro de una botella, con tarjeta. El suspiro de alivio. El del aumento de pulsaciones. El del descenso. Un pestañeo. Y la vida, claro.
Cuando te da, yo que sé, por ladrar. Cuando lo echo de menos. Y cuando no. Si estás bien, porque lo estás. Y sino, tampoco. Claro, es fácil, desde fuera siempre lo es. Y lo será. Porque siempre, siempre, después de caerte no volverás por ese camino. Hasta que se te olvide. Hasta que lo eches de menos. Aunque no lo eches de menos. Aunque nunca lo hagas. Tu sombra sí. O no, pero eso da igual. C’est la vie.
Cuando se te cruzan los cables. Y no sabes desenredarlos. Un botella de buen chandon nadando en hielo. El litro de calimocho pegajoso sobre la barra. La balada. Bailemos juntos. Y si te piso, te jodes, pero es lo que hay. El temazo, toca saltar. Y si te piso, te jodes. Pero al final de ese tunel siempre hay dientes. Ráfagas en los ojos. Silencio. Todo.
Las carcajadas al recordar que también en los momentos de lucidez. Cuando las musas te tienden la alfombra roja. La intacta alfombra roja.
Cuando todo te cabe en las lineas de la mano. Entonces, te late el corazón. Sino sólo respiras.
El aragonés Errante.
Diamantes de sangre
Written by Arlequin on Junio 17, 2008“A veces me pregunto si algún día Dios nos perdonará todas nuestras ofensas y el mal que nos hacemos los unos a los otros. Y después me doy cuenta de que Dios abandonó este lugar hace mucho tiempo.”

Sólo belleza. Belleza.
Written by Arlequin on Junio 16, 2008“Este ádios no maquilla un hasta luego,
este nunca no esconde un ojalá,
esta ceniza no juega con fuego, este ciego no mira para atrás;
este notario firma lo que escribo, esta letra no la protestaré;
ahorrate el ‘acuse’ del recibo, estas vísperas son las de después.
A este ruido tan huérfano de padre
no le voy a permitirle que taladre
a un corazón podrido de latir,
este pez ya no muere por tu boca,
este loco se va con otra loca,
estos ojos no lloran más por tí.”
Esta sala de espera sin esperanza,
Estas pilas de un timbre que se secó,
Este helado de fresa de la venganza,
Esta empresa de mudanza,
Con los muebles del amor.
Esta campana muda en el campanario,
Esta mitad partida por la mitad,
Estos besos de Judas, este calvario,
Este look de presidiario,
Esta cura de humildad.
Este cambio de acera de tus caderas,
Estas ganas de nada menos de ti
Este arrabal sin grillos en primavera,
Ni espaldas con cremalleras,
Ni anillos de presumir.
Esta casita de muñecas de alterne,
Este racimo de pétalos de sal,
Este huracán sin ojos que lo gobierne,
Este jueves, este viernes,
Y el miércoles que vendrá.
No abuses de mi inspiración,
No acuses a mi corazón
Tan maltrecho y ajado
Que está cerrado por derribo.
Por las arrugas de mi voz
Se filtra la desolación
De saber que estos son
Los últimos versos que te escribo,
Para decir “condios” a los dos
Nos sobran los motivos.
Este museo de arcángeles disecados
Este perro andaluz sin domesticar
Este trono de príncipe destronado
Esta espina de pescado
Esta ruina de Don Juan.
Esta lágrima de hombre de las cavernas,
Esta horma del zapato de Barba Azúl,
Qué poco rato dura la vida eterna
Por el túnel de tus piernas,
Entre Córdoba y Maipú.
Esta guitarra cínica y dolorida
Con su terco knock knocking´on heaven´s door,
Estos labios que saben a despedida
A vinagre en las heridas
A pañuelo de estación
Este ladrón aparcado en tu toga
La rueca de Penélope en Luna Park
Estos celos que sueñan que te desnudan
Esta caracola viuda
Sin la pianola del mar
No abuses de mi inspiración,
No acuses a mi corazón
Tan maltrecho y ajado
Que está cerrado por derribo.
Por las arrugas de mi voz
Se filtra la desolación
De saber que estos son
Los últimos versos que te escribo,
Para decir “condios” a los dos
Nos sobran los motivos.
D. Joaquin Sabina
La cuarta pata de mi mundo
Written by Arlequin on Junio 14, 2008
” En las montañas de Valkeri
entre los pavo reales que se pavonean
encontré una flor
tan grande como mi cabeza
y cuando me estiré
para olerla
perdí el lóbulo de la oreja
parte de la nariz
un ojo
y la mitad de la cajetilla
de cigarrillos
regresé
al siguiente día
con la intención de cortar
aquella maldita cosa
pero la encontré
tan hermosa
que en cambio
maté un
pavo real. “
Charles Bukowski



