Formas de poesía

Written by Arlequin on Junio 30, 2008 – 12:14 pm -

Y esque todo es susceptible de ser poetizado.

Y esque, ayer, el fútbol fue poesía en los pies de trovadores del deporte, cuya lírica fue al fin recompensada, haciendo sonreír a toda una peninsula gris…

El español Errante.

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Odio gris

Written by Arlequin on Junio 28, 2008 – 2:35 pm -

Nunca quise odiar tanto, cuando tanto significaba esto. Y ésto se disuelve en un vaso más.

Odio la gente ingente que recorren el mundo indiferentemente. Odio el odio, y odio por odiar. Odio la mentira, la hipocresía y demás frases lapidarias de típica escena vanguardista. Odio el rosa, lo que significa, y odio el fucsia fosforito de mis dudas. Odio la cosecha de la siembra eterna que regó la tormenta cada grano de arena. Odio la arena. Odio la simiente del récord mundial de pensamientos. Odio los borbotones inocuos de mi existencia, odiando la autocompasión de la automutilación por errar. Odio la vida como forma de vida por no ser capaz de tenerla. Odio los gritos en los enfermizos silencios que me dan aire. Odio todo esto, toda la oscuridad que rodea mis dedos, odio la sombra, sidosa y risueña que macabra me persigue como memorándum infernal. Odio mis pies, mis manos y mi corazón por no ser odiosos y repelentes. Me odio, y odio todo esto.

Odio la sensación de los torbellinos, el olor de tu pelo, la caricia de la compasión, la espalda de la vida, las vertebras de otro día, el bolígrafo gastado, el papel perdido…

Odio la flecha lanzada, la palabra dicha, la oportunidad perdida…

Odio lo que odio, y no sé por qué lo odio…

Odio al odio que me odia por odiar, sin saber ni lo que realmente odio cuando me estrello contra mis miedos.

Me odio por no saber odiar.

El aragonés errante.

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Peines y conchas

Written by Arlequin on Junio 27, 2008 – 3:25 pm -

Que tan sólo quiero acicalarme el pelo en el peine del viento,

que mirando al cielo todo es nada y ya está…

El aragonés Errante

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Insert Coin

Written by Arlequin on Junio 24, 2008 – 12:29 am -

Las ojeras contaban cuentos de las horas que se mantuvo en pie, contando las monedas que tiró en aquella Fontana di Trevi que soñaba conocer y que sin duda resplandecía en sus mapas de navegante.

-Va, vámonos, si son gilipolleces, no pasa nada, una tragaperras más.

-No tienes ni puta idea tio, si los Mayas podían predecir eclipses y conocer galaxias y su situación exacta sin nuestra tecnología, ¿Porqué no probar?

-Si claro, tambien te tragas que a los Mayas los ayudaban extraterrestres a construir sus pirámides, y que por eso conseguían efectos sonoros únicos y juegos de luces ingeniosos, ¿No? Tira maño, que has bebido demasiado y ya no sabes ni por dónde andas, que ésto es el Paseo de la Independencia chaval…

-Sólo si quieres que lo sea…

Pero ya no estaba allí. Otra vez ésa sonrisa, esa estúpida sonrisa de cuando todo va bien, de cuando nada es eterno, del te llamo mañana, del se me hizo tarde, como dijo aquél…

Y esque desde que se cayó boca arriba en la acera, había contado cuarentaysiete piernas, veintitantas estrellas, y un par de insultos, pero se la sudaba. El humo del cigarro hacía de tupido velo, y creyose divina luminiscencia donde divagar sobre la vanal existencia de sus huesos, y de dónde caerían muertos. Si alguien los sujetaria al caer. Si se lo comerían las lombrices, o huirían de sus fechorias. Héroe o villano.

Cara o cruz.

El aragonés Errante.

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C’est la vie

Written by Arlequin on Junio 21, 2008 – 12:43 am -

Dos. O más. O menos. Una canción. Un remite, una posdata, un pronto, mejor tarde. Un par de huellas, una al derecho y otra del revés. Y en medio no corre el aire. Un velero dentro de una botella, con tarjeta. El suspiro de alivio. El del aumento de pulsaciones. El del descenso. Un pestañeo. Y la vida, claro.

Cuando te da, yo que sé, por ladrar. Cuando lo echo de menos. Y cuando no. Si estás bien, porque lo estás. Y sino, tampoco. Claro, es fácil, desde fuera siempre lo es. Y lo será. Porque siempre, siempre, después de caerte no volverás por ese camino. Hasta que se te olvide. Hasta que lo eches de menos. Aunque no lo eches de menos. Aunque nunca lo hagas. Tu sombra sí. O no, pero eso da igual. C’est la vie.

Cuando se te cruzan los cables. Y no sabes desenredarlos. Un botella de buen chandon nadando en hielo. El litro de calimocho pegajoso sobre la barra. La balada. Bailemos juntos. Y si te piso, te jodes, pero es lo que hay. El temazo, toca saltar. Y si te piso, te jodes. Pero al final de ese tunel siempre hay dientes. Ráfagas en los ojos. Silencio. Todo.

Las carcajadas al recordar que también en los momentos de lucidez. Cuando las musas te tienden la alfombra roja. La intacta alfombra roja.

Cuando todo te cabe en las lineas de la mano. Entonces, te late el corazón. Sino sólo respiras.

El aragonés Errante.

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Diamantes de sangre

Written by Arlequin on Junio 17, 2008 – 7:50 pm -

“A veces me pregunto si algún día Dios nos perdonará todas nuestras ofensas y el mal que nos hacemos los unos a los otros. Y después me doy cuenta de que Dios abandonó este lugar hace mucho tiempo.”

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Sólo belleza. Belleza.

Written by Arlequin on Junio 16, 2008 – 7:37 pm -

“Este ádios no maquilla un hasta luego,
este nunca no esconde un ojalá,
esta ceniza no juega con fuego, este ciego no mira para atrás;
este notario firma lo que escribo, esta letra no la protestaré;
ahorrate el ‘acuse’ del recibo, estas vísperas son las de después.

A este ruido tan huérfano de padre
no le voy a permitirle que taladre
a un corazón podrido de latir,
este pez ya no muere por tu boca,
este loco se va con otra loca,
estos ojos no lloran más por tí.”

Esta sala de espera sin esperanza,
Estas pilas de un timbre que se secó,
Este helado de fresa de la venganza,
Esta empresa de mudanza,
Con los muebles del amor.

Esta campana muda en el campanario,
Esta mitad partida por la mitad,
Estos besos de Judas, este calvario,
Este look de presidiario,
Esta cura de humildad.

Este cambio de acera de tus caderas,
Estas ganas de nada menos de ti
Este arrabal sin grillos en primavera,
Ni espaldas con cremalleras,
Ni anillos de presumir.

Esta casita de muñecas de alterne,
Este racimo de pétalos de sal,
Este huracán sin ojos que lo gobierne,
Este jueves, este viernes,
Y el miércoles que vendrá.

No abuses de mi inspiración,
No acuses a mi corazón
Tan maltrecho y ajado
Que está cerrado por derribo.
Por las arrugas de mi voz
Se filtra la desolación
De saber que estos son
Los últimos versos que te escribo,
Para decir “condios” a los dos
Nos sobran los motivos.

Este museo de arcángeles disecados
Este perro andaluz sin domesticar
Este trono de príncipe destronado
Esta espina de pescado
Esta ruina de Don Juan.

Esta lágrima de hombre de las cavernas,
Esta horma del zapato de Barba Azúl,
Qué poco rato dura la vida eterna
Por el túnel de tus piernas,
Entre Córdoba y Maipú.

Esta guitarra cínica y dolorida
Con su terco knock knocking´on heaven´s door,
Estos labios que saben a despedida
A vinagre en las heridas
A pañuelo de estación

Este ladrón aparcado en tu toga
La rueca de Penélope en Luna Park
Estos celos que sueñan que te desnudan
Esta caracola viuda
Sin la pianola del mar

No abuses de mi inspiración,
No acuses a mi corazón
Tan maltrecho y ajado
Que está cerrado por derribo.
Por las arrugas de mi voz
Se filtra la desolación
De saber que estos son
Los últimos versos que te escribo,
Para decir “condios” a los dos
Nos sobran los motivos.

D. Joaquin Sabina

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La cuarta pata de mi mundo

Written by Arlequin on Junio 14, 2008 – 7:04 pm -

Acuarela da Costa da Morte

” En las montañas de Valkeri
entre los pavo reales que se pavonean
encontré una flor
tan grande como mi cabeza
y cuando me estiré
para olerla

perdí el lóbulo de la oreja
parte de la nariz
un ojo
y la mitad de la cajetilla
de cigarrillos

regresé
al siguiente día
con la intención de cortar
aquella maldita cosa
pero la encontré
tan hermosa
que en cambio
maté un
pavo real. “

Charles Bukowski

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Solo entre alcantarillas

Written by Arlequin on Junio 8, 2008 – 9:38 pm -

Un niño que entre las sombras,

busca con la mirada gacha…

-Porqué mirar hacia arriba

si es entre alcantarillas

que encontraré mi esperanza.

¡Ahí caen tambien mis ilusiones!

Y cada día pesa mucho más mi carga.-

Un niño que entre las sombras,

busca con la mirada gacha…

Una esperanza escondida,

una ilusión que no avanza.

Y entre basura y latas: un sueño,

un porvenir, un mañana…

Un niño que entre las sombras,

busca con la mirada gacha…

-¿Y cómo alzar la mirada?

¿Cómo soportar la carga?

Si oí que alguien en la tele dijo

que “No existe el mañana”.-

Un niño que entre las sombras,

busca con la mirada gacha…

-Y si ya se ocultó el sol,

y si no existe el mañana,

he de presentarme ante Dios

sin encontrar mi esperanza

y con la mirada gacha…-

Un niño que entre las sombras…

Ya no espera un mejor mañana.

Anikeva Aladiah.

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Eco

Written by Arlequin on Junio 7, 2008 – 2:48 pm -

Gritando se lo encontró el sol. Gritando tan alto y tan fuerte que su desmenuzada garganta ya no daba más de sí. Los segundos ni se despedían, rodando por las escaleras, mientras él se empeñaba en darle la vuelta al mundo. De cada dedo, le cuelga lastrante un macramé bordado en los sentimientos más absurdos. Uno en cada dedo, y en la mesa una caja volcada vomitaba más. Con las piernas cruzadas, las manos extendidas y la mirada perdida, respira hondo. El roce del aire en el pecho le rasca la capa de mugre del alma que le impide pensar con el raciocinio que nunca tuvo.

Con gesto anodino, recoge del suelo su cuaderno donde cuando nadie le escucha, ni siquiera él mismo, se sonríe a si mismo escribiendo lo que no sabe que tiene dentro. Lo abre hacia la mitad, y en una hoja cualquiera, empieza a garabatear sin rumbo. Al principio, formas informes emanan de la punta del bolígrafo, pero poco a poco tornan palabras de caligrafía mejorable, pero claras. Asustado, cierra de golpe el cuaderno y tal como cae, lo patea lejos.

Se acabó. Ya no estaba allí. Volvía a estar sentado en la rama del árbol que flirtea con su ventana, a la espera del eco que no llega, que se desvaneció… que añora.

El aragonés Errante.

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