Eco

Written by Arlequin on Junio 7, 2008

Gritando se lo encontró el sol. Gritando tan alto y tan fuerte que su desmenuzada garganta ya no daba más de sí. Los segundos ni se despedían, rodando por las escaleras, mientras él se empeñaba en darle la vuelta al mundo. De cada dedo, le cuelga lastrante un macramé bordado en los sentimientos más absurdos. Uno en cada dedo, y en la mesa una caja volcada vomitaba más. Con las piernas cruzadas, las manos extendidas y la mirada perdida, respira hondo. El roce del aire en el pecho le rasca la capa de mugre del alma que le impide pensar con el raciocinio que nunca tuvo.

Con gesto anodino, recoge del suelo su cuaderno donde cuando nadie le escucha, ni siquiera él mismo, se sonríe a si mismo escribiendo lo que no sabe que tiene dentro. Lo abre hacia la mitad, y en una hoja cualquiera, empieza a garabatear sin rumbo. Al principio, formas informes emanan de la punta del bolígrafo, pero poco a poco tornan palabras de caligrafía mejorable, pero claras. Asustado, cierra de golpe el cuaderno y tal como cae, lo patea lejos.

Se acabó. Ya no estaba allí. Volvía a estar sentado en la rama del árbol que flirtea con su ventana, a la espera del eco que no llega, que se desvaneció… que añora.

El aragonés Errante.

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