Odio gris

Written by Arlequin on Junio 28, 2008

Nunca quise odiar tanto, cuando tanto significaba esto. Y ésto se disuelve en un vaso más.

Odio la gente ingente que recorren el mundo indiferentemente. Odio el odio, y odio por odiar. Odio la mentira, la hipocresía y demás frases lapidarias de típica escena vanguardista. Odio el rosa, lo que significa, y odio el fucsia fosforito de mis dudas. Odio la cosecha de la siembra eterna que regó la tormenta cada grano de arena. Odio la arena. Odio la simiente del récord mundial de pensamientos. Odio los borbotones inocuos de mi existencia, odiando la autocompasión de la automutilación por errar. Odio la vida como forma de vida por no ser capaz de tenerla. Odio los gritos en los enfermizos silencios que me dan aire. Odio todo esto, toda la oscuridad que rodea mis dedos, odio la sombra, sidosa y risueña que macabra me persigue como memorándum infernal. Odio mis pies, mis manos y mi corazón por no ser odiosos y repelentes. Me odio, y odio todo esto.

Odio la sensación de los torbellinos, el olor de tu pelo, la caricia de la compasión, la espalda de la vida, las vertebras de otro día, el bolígrafo gastado, el papel perdido…

Odio la flecha lanzada, la palabra dicha, la oportunidad perdida…

Odio lo que odio, y no sé por qué lo odio…

Odio al odio que me odia por odiar, sin saber ni lo que realmente odio cuando me estrello contra mis miedos.

Me odio por no saber odiar.

El aragonés errante.

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One Comment to “Odio gris”

  1. Laura Says:

    en cambio, yo, te quiero por no saber odiar.. ;)

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